¿Es posible reducir el impacto ambiental de la limpieza diaria sin perder eficacia ni complicar el trabajo del personal? Para muchas organizaciones, esta cuestión ha pasado de ser una preocupación secundaria a convertirse en un criterio relevante a la hora de gestionar instalaciones, seleccionar productos y controlar consumos. Implantar una limpieza sostenible en empresas significa revisar cómo se limpia, qué recursos se utilizan y dónde existen oportunidades reales para reducir residuos, agua, producto químico y costes.
